La fe mueve montañas y se convierte en el motor de nuestro diario vivir. Quien vive sin fe y sin esperanza es un muerto en vida, un vegetal que cumple sus actividades biológicas, nace, crece se reproduce y muere. Su principio y su fin es solo un acontecimiento casual.
Hay personas que así viven esclavos de sus propios miedos, incapaces de acercarse a si mismos en un dialogo interior donde discierna sus temores y los liberen a traves de la oración, simplemente porque no saben iniciar y continuar un dialogo de liberación.
La oración es un dialogo de confianza entre amigos con nuestro Dios en quien buscamos refugio. El nos perdonara todos nuestros pecados si se lo pedimos de corazón y arrepentidos. Seamos hombres de fe y todo se nos concederá, oremos y digamos sin temor " AYUDAME MI DIOS "